Un mundo diferente
El tiempo pasa delante de nosotros como agua y con el trabajo y el ajetreo diario, no nos percatamos de como nuestra vida va cambiando poco a poco, los últimos años han sido de grandes cambios y nos hemos ido adaptando porque ya es lo común para nuestro diario andar.
Hasta hace algunos años, la comunicación por teléfono era lo común, teníamos la paciencia para esperar a que la persona que queríamos contactar respondiera nuestra llamada, la cual podía repetirse varias veces hasta dar con ella. O dejarle un mensaje con alguien de confianza, con la esperanza que le fuese entregado Los jóvenes avisaban a sus padres a qué hora aproximadamente llegarían, confiando en que no tuvieran ningún contratiempo, en cuyo caso esperaban encontrar un teléfono público en buen estado y esperando que la fila para usarlo no fuera tan largo y así notificar a casa lo que podría haber pasado o que todo estaba bien.
Para llegar a una dirección desconocida, se contaba con la famosa "Guia Roji", un libro con todas las direcciones y mapas de la ciudad, el cual debía leerse en los semáforos, o parados en una esquina buscando descubrir la mejor manera de llegar al lugar deseado. Las gasolinerías no aceptaron tarjeta de crédito o débito durante mucho tiempo, por eso siempre había que llevar un billete que pudiera cubrir la eventual ausencia del combustible. Las compras de rollo para las cámaras automáticas formaban parte de presupuesto de cualquiera que quisiese conservar un recuerdo de momentos inolvidables vividos, con la familia, amigos, compañeros, etc. Luego venía el revelado, con la satisfacción o decepción por aquellas fotos perdidas, por falta de luz o enfoque.
Y que decir de los viernes, en Blockbuster o Videocentro, esperando conseguir una copia de la película que había estado en el cine hace unos meses y no habíamos podido ver. La asistencia a los cines, resultaba toda una aventura, llegando temprano para obtener un buen lugar y apartar con la chamarra el lugar para nuestros acompañantes, que hacían fila en la dulcería comprando lo necesario para disfrutar la función, que tenía intermedio para acudir al baño o volver por la segunda vuelta por más golosinas.
Tomar un vuelo representaba el complejo proceso de llamar al agente de viajes, explicarle nuestro plan de vuelo para que él hiciese los trámites pertinentes y nos mandase vía mensajero a la casa, el boleto, pase de abordar y formas migratorias a cambio de nuestro cheque que cubría los costos ya pactados.
El control de la TV era el más cercano de la familia a la pantalla, y los canales solían ser los mismos para todos y los comerciales con todo y tonada, eran ampliamente comentados en colegios, comidas familiares y oficinas
La grabación de un audiocasete, tenía una diversión especial, pues para poder tener música en el coche o se grababa de la radio, esperando que pasaran la canción deseada o se conseguía comprando o prestado para hacer la grabación con las melodías deseadas según el título que le hubiésemos dado.
Un mundo que cambio delante de nuestros propios ojos con la llegada de la tecnología, donde las comodidades se nos pusieron en charola de plata, simplificándolos la vida, pero quitando un sabor especial a nuestra forma de convivir, haciéndonos más impersonales y encerrados en nosotros mismos. Hoy el teléfono celular cubre mucho de lo mencionado arriba y es importante en la forma en que el mundo funciona en este primer tercio del siglo XXI
Siempre nos quedará la nostalgia por estas épocas que nos hicieron crecer como personas y las cuales se guardaron en nuestro baúl de recuerdos. Hoy, con casi todo lo descrito en desuso, recordar esos momentos es volver a vivir grandes épocas
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